Influencia familiar en el desarrollo emocional

La familia puede influir mediante el estilo educativo que utilice, resumidamente vamos a ver 4 estilos:

 

-Estilo evasivo en el que se ignoran o quitan importancia a los sentimientos del niño, generalmente con una finalidad sobre protectora. Estos niños presentaran estilos de afrontamiento evasivos, con bajos niveles de aceptación y competencia social.

 

-Estilo castigador se dan amenazas burlas o castigos ante las emociones negativas. Serán niños con dificultades para encontrar soluciones constructivas a los problemas, con problemas de concentración, presentaran afrontamiento evasivo y escasas habilidades sociales con ocultación de las emociones.

 

-Dejar hacer se deja una expresión libre y sin control de las emociones. Es positivo que los niños aprendan a expresarse, sin embargo a no haber un control los niños presentaran problemas para regular las emociones y para calmarse en situaciones de conflicto.

 

-Educativo se empatiza con las emociones del niño. Poniendo limites a determinadas conductas y formas de expresión que no son adecuadas. En caso de conflicto identifican las emociones implicadas y estimulan el autocontrol todo ello con calma y sin ironías. Estos niños serán más capaces y competentes socialmente.

 

La influencia familiar abarca otros aspectos.
En el caso de las relaciones paterno filiales es clave entender que el desarrollo y control emocional de los hijos acontece en función de como son dichas relaciones. Existen ciertas prácticas que pueden influir positiva o negativamente en dicho desarrollo.

De forma negativa: Retirada del cariño verbal o físico
Gritos amenazas o eliminación de privilegios
Ambas se correlacionan negativamente con el nivel de madurez emocional.

De forma positiva: Conductas dirigidas a hacer ver al niño las consecuencias de su conducta. Actuando con amabilidad ante emociones inapropiadas de los niños (esto favorece la empatía posterior).
Cuando los padres se centran en las consecuencias negativas de los actos del niño tales como el daño o la responsabilidad aparece la culpa en el niño.

 

Desde la teoría del apego se hace hincapié en esto que comentamos, ya que los pequeños aprenden a relacionarse con sus progenitores encontrando la solución más adaptativa para ellos en ese momento.

De  igual forma aprenden a relacionarse con los demás y con su entorno en función de cómo se relacionan con sus progenitores. Además cada estilo de apego correlaciona con una forma de gestión emocional, en la que los apegos seguros correlacionan con una gestión emocional madura y adaptativa, por el contrario los apegos no seguros correlacionan con emociones tendentes al miedo, la desconfianza, el aislamiento, la tristeza.

Cuando ese entorno inicial no es saludable o es toxico, una vez pasan los años y la persona cambia de entorno la persona tiende a replicar en mayor o menor medida lo aprendido, consciente e inconscientemente, utilizando una respuesta obsoleta y en muchos casos desadaptativa.

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