La importancia del habla interna.

¿Te has  parado a pensar que te dices a ti mismo y cómo te lo dices?  ¿Te lo dices  con cariño? ¿O quizás tiendes a ser duro y exigente?

 

Poder cuidar de uno mismo,  implica tratarnos con cariño y afecto, tal vez con el mismo cariño que a veces destinamos a otros.

 

¿De dónde viene esta forma de hablarnos?

En general adquirimos esta forma de dialogo interno a partir de las experiencias relacionales que tenemos a lo largo de nuestra vida. Dichas experiencias se han dado con quienes nos han acompañado en nuestro desarrollo vital, pueden ser nuestros padres, maestros, familiares o amigos…etc.

 

Llega un momento en el que tomamos como propio la forma en la que nos han mirado o la manera en la cual nos hemos sentido mirados.  Muchas veces asumimos lo que nos ha reflejado nuestro entorno mientras vamos creciendo.  Acabamos creando una versión interna de quienes nos decían o transmitían esos mensajes, tanto en positivo como en negativo.

Si a un niño se le habla de forma hostil o despectiva, e incluso desde la sobreprotección excesiva, acabara creyendo e integrando como cierto lo que se le diga  al carecer de juicio crítico propio.

 

Un cuento muy bueno de “Camuñas”

 

Dichos mensajes pueden ser implícitos e incluso aparentemente positivos, como en la sobreprotección. En esta, se manda un mensaje de invalidación disfrazado de protección o preocupación excesiva, llegándole al infante una conjunción de ideas relacionadas con que no es capaz, suficiente e incluso de peligro continuado.

 

Video criadas y señoras, aplicado de una forma positiva.

 

 

 

Afortunadamente, aún con dichos mensajes internos, podemos aprender a tratarnos  de forma más amable.

Como broche final para este post voy a explicar un breve ejercicio que he utilizado en algunos de mis casos.

Es tan sencillo como encontrar 2 o 3 palabras positivas que podamos decirnos al espejo diariamente.

Inicialmente cuesta creerlo y se hace raro raro. Obviamente esto por si solo se queda muy corto, sin embargo, escuchar de nosotros mismos lo que a veces no hemos recibido de nuestro entorno, nos facilita ir integrando que tenemos cualidades positivas y que somos merecedores de afecto.

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